Reading Room Archive - http://www.emfworldwidestore.com/emfworld
Creciendo como Índigo
http://www.emfworldwidestore.com/emfworld/articles/2160/1/Creciendo-como-Índigo
Ryan Maluski Malagara
Ryan is an EMF teacher and practitioner and Indigo child specialist. With his wife Sandi, he is co-founder of the Center for Synthesis. 
By Ryan Maluski Malagara
Published on 12/31/1999
 
La historia de Ryan Maluski Malagara, como la cuenta en el capítulo titulado "Mensajes de los Índigos" del libro de Lee Carroll y Jan Tober: Los niños Índigo, publicado por Hay House Inc.
 English

Historia de Ryan Maluski Malagara
 English

Traducido por Adriana Colotti

Aquí está la historia de Ryan, como la cuenta en el capítulo titulado "Mensajes de los Índigos" del libro de Lee Carroll y Jan Tober: Los niños Índigo, publicado por Hay House Inc.

Ryan Maluski Malagara está en el principio de sus años veintes. Índigos de esta edad, son generalmente los precursores, los primeros que llegaron. Casi podemos garantizar que fueron diagnosticados con problemas - aunque ADD (Attention Deficit Disorder) DDA (Desorden de Déficit de Atención) no era el tan usado diagnóstico de hoy en día, probablemente fueron etiquetados con desórdenes mentales o cualquier cosa que pudiera connotar "inadaptado". También, muchos Índigos mayores mencionan aspectos espirituales.

Describir mis sentimientos creciendo como Índigo no es tarea fácil porque hay realmente mucho que contar. También, no sé lo que significa no crecer como Índigo, entonces pueden ver mi dilema. Déjenme comenzar diciendo esto: Siempre supe que pertenecía aquí en la Tierra, y siempre tuve un conocimiento universal muy arraigado de como funcionan las cosas y quién era yo realmente. Sin embargo, con gran humor, elegí crecer con gente en situaciones y lugares que no reflejaban en absoluto mi sentido del ser. ¿Pueden empezarse a imaginar las posibilidades infinitas de diversión en este juego al que elegí entrar? Fui muy retado; me sentí muy diferente y solo. Me sentía rodeado de alienígenas, que habiendo invadido mi casa, trataban de moldearme a lo que ellos sentían que debía ser. Para decirlo sin rodeos, me sentía como un rey trabajando para un campesino, visto como un esclavo.

Crecí en una familia Católica de clase media en los suburbios de Westchester County, Nueva York. Elegí estar bendecido con dos padres amorosos y una hermana cinco años menor que yo. En mi infancia, algunas veces llegaba a tener temperaturas muy altas, tenía convulsiones y me llevaban al hospital y me ponían sobre hielo. Me medicaron durante aproximadamente dos años con Fenobarbitol para ayudar a controlar las convulsiones. Mi madre notaba que me ponía aún más enfermo con grandes grupos de gente y por eso, me mantenía lejos de las multitudes cuando era posible. Sus amigas y parientes nunca entendieron y la criticaban, pero ella sabía que tenía que hacerlo.

En el circo
Mis padres me dieron todo, dentro de sus posibilidades. Me dieron mucha atención y me bañaron de amor. Casi diario, me llevaban a un zoológico donde podía acariciar a los animales. Recuerdo esos animales: sentía que eran míos. Incluso dejaba salir a las cabras de su área hacia el parque, lo que me divertía mucho. Mi primera vez en el circo fue interesante y mi madre cuenta esta historia:

Ryan tenía dos años cuando estábamos en un circo de tres pistas. Él tenía su propio asiento, pero yo estaba tan emocionada que no quería que se perdiera de nada, así que lo puse en mi regazo. Mientras él observaba muy feliz, yo estaba tan emocionada que seguía repitiendo, "¡Ryan, mira esto! ¡Ryan mira eso! ¡Ryan mira los payasos y los elefantes!" De repente se volteó y ¡me dio una cachetada! Después siguió viendo el circo. El doctor dijo que yo lo había sobre estimulado y que había que dejarlo estar, dejar que disfrutara y que tomara las cosas por sí solo.

Cuando tenía como siete años, noté que hacía diferentes algunas cosas. Por ejemplo, si iba a una tienda de dulces y me decían que escogiera el dulce que quería, solo tomaba lo que quería en ese momento. No arremetía con todo. El cajero comentaba sobre lo distinto que era. La mayoría de los niños tomarían todo lo que pudieran, pero yo tomaba solo una pequeña cantidad que sentía que necesitaba o quería en ese momento.

En Navidad, me daban muchos regalos, pero después de abrir el primero, me sentaba a jugar con él un rato, hasta que mi madre me alentaba a seguir con el siguiente regalo. Yo simplemente estaba agradecido por ese primer regalo y realmente en el momento, vinculado a ese único regalo y me mantenía enfocado en ese regalo todo el día.

Cuando era más joven, era capaz de observar un objeto y todo mi ser como si se moviera hacia él - casi salía de mi cuerpo - y era capaz de verlo desde todos los ángulos y cada uno de mis sentidos estaba aumentado dramáticamente, todo parecía más grande. Les contaba a mis amigos, que no tenían idea de lo que estaba yo diciendo. Me sentía raro, malentendido e "incorrecto".

Años de Secundaria
Mis años de secundaria fueron los más retadores y dolorosos de mi vida, cuando los chicos se comparan entre sí y encajar y sentirse aceptados es lo más importante. Cualquier tipo de rareza se sentía como un pulgar adolorido. Definitivamente me sentía raro. Al principio tuve muchos amigos y me llevaba con cualquier tipo de grupo, pero conforme pasó el tiempo me sentí a la deriva de todo el resto. Vivía en un mundo propio; era muy solitario. Eso me enojaba. Lo único que yo quería era ser "normal".

Alrededor de mis 15 años, les dije a mis padres como me estaba sintiendo - deprimido, paranoico y diferente. Tenía ataques de ansiedad y actuaba raro, rituales obsesivo-compulsivos que no tenían lógica alguna, pero que necesitaba hacer para sentirme seguro. También oía voces en mi mente denigrantes, negativas y manipuladoras. Mi mente y emociones jugaban carreras. Me era difícil sostener cualquier tipo de concentración por largo tiempo. Me era difícil controlarme - Me sentía como un resorte apretado. Sentía que era yo 10,000 voltios de energía en un cuerpo que podía contener nada más la mitad de eso. Era como un cable vivo sin hacer tierra. Tenía algunos tics - Síndrome de Tourette. Mis padres me llevaban con doctores - muchos doctores.

Equilibraba mi caos interior con humor, convirtiéndome en el payaso del grupo. Me hubiera parecido bien que me detuvieran con tal de recibir atención. Era muy importante para mí hacer cualquier cosa para hacer reír a la gente. Cuando hacía eso, estaba de hecho interactuando con ellos en el planeta - ¡era notado! También había momentos en los que podía sentarme solo y pensar en un escenario completo en mi mente - una especie de obra en la que yo podía actuar cualquier personaje que eligiera, haciendo lo que yo quisiera. Algunas veces me reía histéricamente de repente y cuando me preguntaban por qué, mi explicación no les hacía ningún sentido.

Ser divertido me ayudó a olvidarme de mis "cosas" - reír se siente tan bien. Sin embargo yo era muy impredecible, cambiaba de humor instantáneamente y sin aviso. Me llamaban sicótico, loco, y más - y yo me lo creía. Así es como me sentía realmente. Pensaba que nunca iba a poder escaparme de la prisión en la que estaba. Algunos medicamentos me ayudaron con algunos de los retos por un período de tiempo, pero después de un rato, otra cosa surgía. Como a los 15, uno de los mejores doctores en el mundo especializado en el síndrome de Tourette nos dijo a mí y a mis padres que yo era el caso más especial que él hubiera jamás tenido: "Parece que cuando arreglamos una cosa, entonces surge otra. Tiene todos estos pequeños cubículos de problemas. Nunca me había sentido tan desconcertado en mi vida".

En el hospital
En esos tiempos, me sentía incluso orgulloso de que no me pudieran entender, porque significaba que aún había esperanza. Los medicamentos no me quitaron o controlaron todo el dolor y la confusión, pero descubrí que el alcohol sí lo hacía. Me metía a mi cuarto y en privado, casi diario y bebía para desaparecer mis problemas. El beber me adormecía y me ponía en un mundo seguro, a salvo, familiar y siempre accesible. Los cigarros también eran una manera de encajar y por lo menos sentirme un poco normal.

A los 16 años, era hiperactivo y empecé con un nuevo medicamento. Una noche temblaba tanto que mi madre y yo llamamos al doctor, que dijo que me tomara otra pastilla para calmarme. Entonces me la tomé y temblaba aún más. Luego llamé a otra doctora para confirmar y ella dijo que eran las pastillas las que me ponían así. Estaba listo para salirme del cuerpo y le pedí a mi madre que me comprara alcohol para adormecerme. Era insoportable; morirme era un pensamiento placentero pues acabaría con este infierno de estar encerrado en mi cuerpo.

En mis años de preparatoria, estaba desesperado y me ofrecí voluntariamente para ir a un hospital psiquiátrico. Mi terapeuta me recomendó eso y yo accedí, sin la menor idea de lo que estaba haciendo. Estaba con otros 25 niños entre los 10 y los 18 años. De hecho me sentía bastante bien ahí dentro, viendo la cantidad de retos y problemas que todos los demás tenían. La primera vez estuve ahí durante un mes. Después de unos días noté cómo los demás niños venían a hablar conmigo cuando estaban enojados. Se abrían conmigo y tomaban cualquier consejo que les daba. El hospital no estaba muy contento con esto, preguntándose cómo otro "paciente loco" podría ayudar a cualquiera. Me espejeaban mi auto-creada prisión interior. Ahora era real y daba miedo.

Una noche, la realidad de donde me encontraba me golpeó, estaba quebrado en mi cuarto, llorando, "¿Porqué yo?" Una y otra vez. El primer día fui testigo de cuatro encierros, en los que el personal agarraban a los pacientes fuera de control, los amagaban y en el piso los inyectaban con Thorazine, los amarraban en la cama de un cuarto tranquilo hasta que se calmaran. Después venía la libertad condicional - nada de llamadas, ni visitas, ni TV, no salir del cuarto, "dejar la puerta abierta" para que un miembro del personal pudiera observar todo el tiempo. Yo amaba mi libertad, por lo que me aseguré que eso nunca me pasara a mí.

Lo más frustrante de las reglas del hospital es que estaban impuestas por gente, que yo veía claramente, que tenían ¡muchos problemas! Esto sí lo podía ver, que tenía el "don" de "leer" a la gente. Mi familia y amigos de la escuela me visitaban, dándome mucho apoyo. Me pasé mi cumpleaños 18 en el hospital y me perdí mi graduación. No me sentía como un hombre. Tenía innumerables razones para compadecerme de mí mismo. Recuerdo que dije " Me voy a sobreponer a todo esto y después voy a mostrarles a otros niños como hacer lo mismo. Sé que hay una manera."


Una búsqueda de ayuda
Cuando me gradué de la preparatoria y elegí no ir a la Universidad, mis padres entendieron claramente el porqué. Me eduqué a mí mismo, siendo atraído primero a libros de Wicca y magia, y después a libros de auto ayuda y material canalizado. ¡Ésta era la conciencia que había necesitado todo el tiempo! Me dio esperanza y supe que todo estaba bien.

Incluso cuando estaba solo en mi cuarto o casa, siempre me sentía observado - que cada movimiento y en cada momento yo estaba siendo juzgado y grabado en alguna tabla. Entonces el solo "ser" en el bosque, era agradable. Ésta es una de las mejores técnicas para equilibrar e integrar todo lo que yo sentía y me ayudó a encontrarme a mí mismo cuando me sentía perdido con relación a quién era yo.

Otra parte de ser un Índigo fue la de sentir una cantidad increíble de enojo y rabia mientras crecía, porque cuando expresaba como me sentía, nadie podía comprender. Esto creció hasta que finalmente dejé de expresarme. Sentía que estaba en una frecuencia distinta y listo para explotar. Tiraba una silla, agredía e insultaba a alguien, o simplemente bebía para desaparecer mi enojo.

Como ven, me estaba "expandiendo" y al estar lejos de la norma, me daban una pastilla para contenerme. Pero yo estaba en expansión y nunca pude ser controlado o contenido. Estaba, y todavía estoy, en constante expansión. Esto es lo que se siente ser un Índigo.

La EMF Balancing Technique
Una de las experiencias más increíbles que haya yo tenido fue la EMF Balancing Technique® de Peggy Phoenix Dubro - el recableado del electromagnetismo del cuerpo en algún nivel. Después de la primera fase, me sentí completamente diferente dentro de mí mismo, como noche y día. Sentí como si cada circuito de mi cuerpo estuviera completo. Todos los pequeños caminos en mi cuerpo y mis campos que todavía estaban en obra, fueron completamente terminados y hechos. Me sentí muy anclado, mucho más en control y equilibrado.

Me sentí en paz y más capaz de contenerme a mí mismo y comprender mis emociones. Fui capaz de liberar emociones negativas. Los malos humores simplemente pasaban y después yo estaba bien. El equilibrio EMF para mí es de sentido común y siento que todo Índigo debería de aprender esta técnica. De hecho, cualquier persona en la Tierra debería de hacerse esto si quieren que la vida les sea un poco más fácil y si quieren más control sobre sus vidas.

Una revelación enorme fue cuando me introdujeron a una comida de esencia viva llamada súper alga azul-verde. Después de comer esto durante tres días, toda mi vida empezó a cambiar. Sentía que los circuitos en mi cuerpo se conectaban y me expandí para contenerme a mí mismo del todo. Me sentí calmado y en control - mi concentración se incrementó junto con mis niveles de energía y memoria. Tuve un nuevo sentido de poder interior y me sentí más calmado y equilibrado que nunca antes. Esta comida realmente me salvó la vida. La recomiendo a cualquier otro Índigo.

Es muy importante para mí, pasar tiempo a solas. Solo, me vuelvo muy abierto, como una flor. Mi espacio especial para pasar tiempo solo es un centro natural que está cerca. Cuando voy temprano en la mañana, me salgo de la vida diaria y puedo revisarla desde una perspectiva de desapego, como si fuera una película. Sin este tiempo de soledad, solo puedo ver lo que está alrededor de mí, en lo inmediato, y me confundo y me frustro. En mi soledad puedo ver mi vida como un todo, más claramente. Puedo ver mas fácilmente porqué estoy teniendo un reto en cierta área. Puedo ver mi camino a través del bosque y adonde me lleva si lo sigo. Puedo ver los caminos sin salida y qué follaje o arbusto tiene que ser podado.

También recibo introspecciones más amorosas con respecto a todo, especialmente de mí mismo. Si algo me irrita, puedo mirarlo sin juicio. Cuando estoy con gente, interactúo bien, pero cuando estoy solo algo mágico sucede; mi intuición aumenta. Me siento más en control de mi vida. Después regreso a la vida diaria con una conciencia mayor, capaz de lidiar con las situaciones de vida.

Si yo tuviera un niño Índigo
Siento que es muy importante honrar el espacio de cada persona y su sagrado tiempo privado. Cuando yo estoy solo en el bosque, puedo ser yo mismo y eso es. Puedo hablar con los árboles y todo a mi alrededor y sólo me escuchan y me aman por lo que soy. Es agradable estar en un sitio en donde todo, puede sólo "ser", en donde sé que no existe la posibilidad de ser juzgado por nadie. Yo crecí sintiéndome muy juzgado - muy diferente.

Si yo tuviera un Niño Índigo, trataría a esa persona diferente. Le daría de inmediato a él o ella súper-comidas de esencias vivas de alta vibración, especialmente alga azul-verde, le enseñaría técnicas para hacer tierra y que le dieran equilibrio EMF. Me aseguraría que fueran auto-concientes de su unicidad, que es un regalo - no incorrecto, malo o diabólico.

Probablemente no los llevaría a la escuela. En cambio, hablaría con otros padres y formaría un grupo para enseñarles a los niños cosas que realmente necesitan saber - sobre espiritualidad, quiénes son realmente, cómo expresarse, cómo liberar enojo y cómo obtener auto estima, auto crecimiento, auto amor, amor de otros e intuición. Yo me aburría totalmente en la escuela. Nada hacía sentido, aprender sobre estudios del pasado. Realmente no me interesaba el pasado. Estaba teniendo dificultades en el presente y el futuro se veía bastante oscuro.

Es sistema escolar definitivamente necesita ser reestructurado - es ridículo que un ser humano en evolución se le trate como un pequeño punk. Tenemos que asegurarnos que los maestros de escuela sean apropiadamente entrenados y sean personas equilibradas.

Mucha gente desequilibrada se desquita con los niños. El mismo problema ocurre en los hospitales psiquiátricos. A los pacientes se les debería permitir conectarse con la tierra en lugar de nada más darles pastillas y mantenerlos separados unos de otros.

Los Índigos tienen muchas más herramientas para usar en la vida. Un no-Índigo puede tener una pala para cavar un hoyo, mientras que un Índigo tiene un tractor o una excavadora. Así pueden cavar el hoyo más rápido, pero también lo suficientemente profundo y caerse en él muy lejos. Si están desequilibrados, no tienen escalera para salir. De algún modo, los Índigos pueden usar sus dones contra ellos mismos.

Un Índigo clásico
Queremos enfatizar que Ryan no fue "despabilado" con respecto a este libro. Le solicitamos sus comentarios porque habíamos oído su historia, pero no fue preparado. Su historia, realmente era suya, como probablemente se habrán dado cuenta. Él les habla de su "expansión" y que nadie podía entenderlo, incluso cuando trata de explicar lo que está pasando. Éste es un Índigo clásico. Adicionalmente, ¿se dieron cuenta de su humanitarismo? En la sala mental, él se convirtió en el ayudante de otros, que inmediatamente se dieron cuenta de ello. También afirmó "Voy a sobreponerme a todo esto y después voy a mostrarles a los otros niños cómo hacer lo mismo. Sé que hay una manera." Su preocupación era la de identificarse, para que otros puedan ser ayudados también. Él sabe intuitivamente que existen otros como él.

Él estaba constantemente en el "ahora". Se enfocaba sólo en lo que "es", no en lo que será. Esto también es clásico Índigo y es una razón por la que no pueden ver las consecuencias de sus actos. El escenario de la apertura de regalos en Navidad, el escenario de la tienda de dulces, el deseo de sólo "ser": El abrumador deseo de estar solo - todo ello habla de estar en el "ahora". Ésta es una conciencia expandida para un niño, algo que usualmente sucede mucho más adelante en la vida. Él lo tuvo de inmediato y lo etiquetaron como "raro". Ryan dijo, "Estaba y sigo estando, constantemente en expansión. Así es como se siente ser un Índigo."

Ryan podía "leer" gente. No dijo mucho sobre ello porque muchos todavía sienten que eso es raro. Para nosotros, es solamente la habilidad de percibir energía alrededor de la gente y tomar decisiones inteligentes basadas en ello. Algunos adultos lo llaman intuición. Él tuvo una gran dosis de ella muy temprano y estaba frustrado porque podía "ver" que ¡sus maestros y doctores estaban desequilibrados! Qué regalo... pero qué ancla si no es comprendido.

Ryan se sentía evolucionado, pero sentía que nadie lo sabía. ¿Recuerdan cuando anteriormente les dijimos que los Niños Índigos se sienten como realeza? Ryan dijo que "se sentía como un rey trabajando para un campesino, visto como esclavo." También está amargado con la escuela. ¿ Qué tipo de farsa es el de tener maestros que no reconocen quién eres?

¡Nunca te rindas!
Querrán saber que los padres de Ryan sobrevivieron a todo esto y hoy tienen un hijo amoroso que es equilibrado, feliz, establecido y su mejor amigo. Honestamente. Si no otra cosa, esto les dice que hay esperanza para quien sea que esté en sus vidas, que parezca desesperanzado. ¡Nunca se rindan!

Queremos añadir que Ryan recibió sus sesiones EMF de un Profesional EMF y su entrenamiento de un Maestro EMF antes de haber conocido a Peggy y Steve. ¡Qué testimonio para la segunda generación de Profesionales y Maestros EMF!!

Ryan es un Profesional EMF y especialista en niños Índigo y con su esposa Sandi, es co-fundador del Centro para Síntesis. Pueden contactarlo en:

Ryan Maluski Malagara
35 Orange Lake Road
Whiting Maine 04691
207-259-3335
Ryan@centerforsynthesis.com

 English