| Creciendo como Índigo |
| By Ryan Maluski Malagara |
Published
12/31/1999
|
Indigo Children
|
|
|
|
|
Años de Secundaria
Mis años de secundaria fueron los más retadores y dolorosos de mi vida, cuando los chicos se comparan entre sí y encajar y sentirse aceptados es lo más importante. Cualquier tipo de rareza se sentía como un pulgar adolorido. Definitivamente me sentía raro. Al principio tuve muchos amigos y me llevaba con cualquier tipo de grupo, pero conforme pasó el tiempo me sentí a la deriva de todo el resto. Vivía en un mundo propio; era muy solitario. Eso me enojaba. Lo único que yo quería era ser "normal".
Alrededor de mis 15 años, les dije a mis padres como me estaba sintiendo - deprimido, paranoico y diferente. Tenía ataques de ansiedad y actuaba raro, rituales obsesivo-compulsivos que no tenían lógica alguna, pero que necesitaba hacer para sentirme seguro. También oía voces en mi mente denigrantes, negativas y manipuladoras. Mi mente y emociones jugaban carreras. Me era difícil sostener cualquier tipo de concentración por largo tiempo. Me era difícil controlarme - Me sentía como un resorte apretado. Sentía que era yo 10,000 voltios de energía en un cuerpo que podía contener nada más la mitad de eso. Era como un cable vivo sin hacer tierra. Tenía algunos tics - Síndrome de Tourette. Mis padres me llevaban con doctores - muchos doctores.
Equilibraba mi caos interior con humor, convirtiéndome en el payaso del grupo. Me hubiera parecido bien que me detuvieran con tal de recibir atención. Era muy importante para mí hacer cualquier cosa para hacer reír a la gente. Cuando hacía eso, estaba de hecho interactuando con ellos en el planeta - ¡era notado! También había momentos en los que podía sentarme solo y pensar en un escenario completo en mi mente - una especie de obra en la que yo podía actuar cualquier personaje que eligiera, haciendo lo que yo quisiera. Algunas veces me reía histéricamente de repente y cuando me preguntaban por qué, mi explicación no les hacía ningún sentido.
Ser divertido me ayudó a olvidarme de mis "cosas" - reír se siente tan bien. Sin embargo yo era muy impredecible, cambiaba de humor instantáneamente y sin aviso. Me llamaban sicótico, loco, y más - y yo me lo creía. Así es como me sentía realmente. Pensaba que nunca iba a poder escaparme de la prisión en la que estaba. Algunos medicamentos me ayudaron con algunos de los retos por un período de tiempo, pero después de un rato, otra cosa surgía. Como a los 15, uno de los mejores doctores en el mundo especializado en el síndrome de Tourette nos dijo a mí y a mis padres que yo era el caso más especial que él hubiera jamás tenido: "Parece que cuando arreglamos una cosa, entonces surge otra. Tiene todos estos pequeños cubículos de problemas. Nunca me había sentido tan desconcertado en mi vida".
|
|
|